3 elementos de diseño para tu negocio

El objetivo de todas las formas de diseño es resolver un problema. Vos como emprendedor tenés un importante laburo diario, preguntarte todos los días qué es exactamente tu negocio. Parece evidente, pero mientras más clara y definida sea la respuesta podrás mejorar este diálogo con tus clientes, las personas más importantes. Acostá a tu marca en un sillón y dejala hablar.

1. Todo lo que se ve. Identidad visual. El cuerpo

Hay un equipo de poderosos que solo juntos son tan importantes, la base del arte o el diseño web. Tomalos en cuenta al momento de crear una imagen desde cero. La línea, el tamaño, la forma, la textura y el equilibrio. Ellos están presentes en las letras que dan nombre a tu empresa, en cómo se ve tu página web o en cómo perciben el anuncio, «colección de primavera», de tu local.

Este equipo es parte de los cimientos de la identidad visual, todo aquello que distingue a tu marca. La paleta de colores de tu logo, el mobiliario que usás en tu tienda, el tipo de material que utilizás en tus empaques, las fotografías que publicás en redes sociales, entre muchos otros. Es un concepto que va más allá del diseño gráfico y contempla ramas como el diseño arquitectónico e industrial.

Pensar todos estos elementos visuales como un conjunto permite crear una identidad clara y de manera ordenada. Es la posibilidad de comunicar estratégicamente para conectar, vender y fidelizar. Pasar del like al buy.

2. Intuición. Experiencia de usuario. La mente

¿Cómo usan tus clientes tu producto? ¿Cómo entienden los clientes tu producto? A partir de estas dos preguntas es posible comprender el concepto de usabilidad. Tus clientes usan y entienden muchas cosas tanto en el mundo online como en el offline. Desde interactuar con una página web hasta hacer una compra en una tienda física. 

Existen profesionales especializados en investigar, crear y definir la experiencia que vive una persona al utilizar e interactuar con un producto. Entre los cuales, destaca el diseñador de experiencias de usuario o UX designer (user experience).

De ellos podés integrar nuevas preguntas para conocer aún más tu negocio y entender a tus clientes.

Te proponemos el siguiente ejercicio. Reuní a tres personas que nunca hayan visitado tu página web y pedíles que entren a tu sitio web, que busquen algo que les guste e intenten comprar. 

Tomá nota y respondé según tu observación: ¿Qué tan fácil fue navegar por el sitio web? ¿Es clara la información que contiene? ¿Las fotografías describen al producto? ¿Son legibles los textos? ¿Qué puedo mejorar? 

3. Lo intangible. Branding. El alma 

Mente sana, cuerpo sano. Pero, hace falta ir más allá e integrar el alma para darle vida. Eso es el branding, el alma de las empresas, el proceso de creación, desarrollo y construcción de marca

Desde aquel primer momento, cuando tuviste la idea de emprender y salir a la cancha, ya lo estabas haciendo. ¿En qué  se diferencia un branding óptimo de uno malo? La estrategia. 

Según, Andy Stalman, experto en el tema, el diseño de una estrategia de branding comienza en «ser auténticos», ¿Cómo? Primero, tenés que conocer tus inicios y luego saber a dónde querés llegar. 

En pocas palabras, la misión, visión y valores por los cuales creaste tu emprendimiento serán la plataforma para llegar a donde querés. Es aquello que no se ve pero que tus clientes sienten, dicen y perciben de tu marca. La estrategia hará relevante esa identidad no visible, alma y oxigeno de las marcas. 

Un logo bonito no es la totalidad de una empresa. Todos los elementos de diseño deben aportar valor y juntos crear experiencias memorables. Hazle más cómodo el camino al cliente detrás de la pantalla o al que entra a un local. Dale vida a tu marca y dejá huella en las personas.

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